Queremos iniciar esta publicación invocando la presencia y palabras de nuestro Señor Jesucristo, donde en el evangelio de San Juan 8:32 dice:
“LA VERDAD OS HARÁ LIBRES”.
Ante de todo debemos de manifestarles que nos encontramos fuera de la Asociación, consecuentemente no tenemos ningún tipo de interés subalterno, sólo el anhelo sincero de sanar una herida, romper todo tipo de recurrencia negativa y especialmente, evitar que otras personas de buena voluntad sufran cometiendo nuestros mismos errores, porque esta es la verdad y nada más que la verdad.
En la Asociación conocimos a nuestro guía espiritual, Maestro Desoto, la persona más buena, y muchos otros excelentes amigos, a quienes debemos deslindar esta información, porque no es correcto generalizar. Sin embargo, en nombre de la verdad, tenemos los peores recuerdos de algunos funcionarios del grupo de Perú, específicamente de Julio Trujillo, Walter Ruiz, Silvia Cóndor y Felisa Trujillo, es con estas personas donde nos tocó experimentar la más baja conducta humana, (ver Última carta dirigida a la Junta de Ejecutivos e Irmgard).
• Nuestro Recordado Maestro Desoto
Nuestro querido Maestro Desoto, tiene un lugar especial en nuestro corazón, sus consejos y enseñanzas nos marcaron de por vida, sólo tenemos sentimientos de Amor y Gratitud a nuestro Gurú. Una de nuestras satisfacciones en la vida es que le fuimos al Maestro Desoto discípulos leales, obedientes, disciplinados, sinceros y eficientes. El exigir el cumplimiento de las indicaciones y Reglamentos del Maestro nos trajo los mayores problemas.
La única explicación que tenemos de haber soportado tan bajo nivel de comportamiento humano es el Amor, Respeto y Admiración que teníamos al Maestro. Escuchar sus enseñanzas y sus sabios consejos justificaba tolerar cualquier tipo de perversidad. Pero ya se fue y se llevó consigo muchas cosas, dejó un gran vacío en nuestra alma.
• Nuestro error
Practicamos la filosofía del silencio, de bajar la cabeza, esperando que las cosas se resolvieran por si solas, como esperando que algún Jerarca se materializara y haga las cosas que nos toca hacer, actitud que llegó afectar nuestra salud. Como se sabe uno se karma por las cosas que hace, como por las cosas que deja de hacer. El Maestro nos decía que, en muchos casos, la inacción nos hace “cómplices del delito”.
Se confundió los “secretos de junta de ejecutivos”, que eran consignas internas sagradas que daba el Maestro a sus funcionarios, como motivo para ocultar los delitos a algunas personas, en vez de procesarlas como corresponde. Solamente las personas que guardan delitos en su consciencia no desean que se conozca la verdad, ese no es nuestro caso.
Por otro lado, nos enteramos que personas correctas, decentes, profesionales como C_ _ _ _ _, A_ _ _ _, J_ _ _ _ _., N_ _ _ _ _, I_ _ _ _ _ y muchas otras se han retirado. Este es el presente, no el pasado, presente que nos cuestionamos; si guardamos silencio, ocultamos una serie de faltas e hicimos algún sacrificio, fue para que personas correctas no se retiren de la Asociación, no para fortalecer a los que los infringieron, y sucede exactamente lo contrario.
Hemos sido demasiado considerados guardando silencio por más de tres años, lo cual a la luz de los hechos fue un error, dejamos la puerta abierta para que se expresen sabe Dios que cosas de nuestras personas, con que clase de consignas tales que, muchos socios, quienes considerábamos nuestros amigos, ni siquiera contestan nuestros correos de saludo, aunque sea por simple educación.
• ¿Quienes somos?
Somos gente muy decente, profesionales altamente capacitados, procedentes de muy buenas familias, cuyos apellidos tenemos que honrar, simplemente no nos merecemos ese trato. Sólo el cielo sabe el sacrificio que realizamos en el ámbito social, económico, profesional, familiar para sacar adelante ADASEC Perú; nuestro apoyo siempre fue incondicional, sin importarnos quien era presidente o coordinador, especialmente cuando ocupamos altos cargos en el Estado, lo hicimos por Amor a Dios, a nuestro Maestro, por la Obra, no lo hicimos a nombre de una franquicia registrada con una razón social heredada. Si ese es el caso, estaríamos ante un gran engaño, nunca se mencionó que así fuera.
Nadie podrá decir que nos han visto con varias parejas (llevamos juntos 29 años y convivimos sólo luego de casarnos civil y religiosamente), que nos sobrepasarnos con alguna hermana, ni mentir o engañar, sabotear gestiones, enjuiciar, enviar anónimos y mucho menos traicionar, cosas que vivimos en ADASEC Perú. Hemos servido a nuestra sociedad y nación con honestidad manejando millones en recursos del Estado, preocupándonos por tener una conducta intachable dentro y especialmente fuera de la Asociación.
Unos señores cuando se han esforzado por tener un comportamiento decente, no tienen porqué permitir que los agraven ante la gente tantas veces.
Fuimos los auténticos fundadores de ADASEC en Perú, cuando llegamos se llamaban ACECAP, que era un grupo gnóstico fracasado y quisimos implementar la razón social, logotipos y la enseñanza del Maestro Desoto de manera exclusiva (hasta la actualidad dictan temas de gnosis). Para este propósito, convencimos a Julio Trujillo, que lo considerábamos nuestro mejor amigo, para que sirva de enlace con el resto, ya que Silvia y especialmente Walter (porque no era su idea) y se jactaba de haber sido director nacional de los grupos gnósticos, ponían una serie de impedimentos. Varios socios, amigos y alumnos nos insistieron para que aperturemos una nueva asociación separados de la actual en otro distrito, no quisimos una división del grupo (motivos habían), mucho menos que se entienda que teníamos alguna ambición mediocre de mando. Nos equivocamos al pensar que las actitudes y conductas cambiarían (puede verificar la primera acta de fundación).
• La traición
En una oportunidad, Julio Trujilllo desconoció la autoridad de nuestro Maestro en forma pública y abierta, protagonizando el hecho más grosero que hemos presenciado en nuestra vida, faltándole el respeto a nuestro local y a la señoras presentes, IMPIDIÓ por la fuerza (a empujones) que llamáramos al Maestro por teléfono, llegando al extremo de colocar a una socia (mamá de su conviviente) para que no nos acercáramos al teléfono. Su hermana Felisa, que en ese entonces era la Presidenta, no hizo nada, al igual que los hermanos Walter y Silvia quienes desconocieron las indicaciones del VM, puesto que querían el cargo de Coordinador en forma irregular.
Para lograr este propósito, no escatimaron en enjuiciarnos, peor que delincuentes, en nuestra ausencia, sin derecho a réplica y con desconocimiento de la Señora Coordinadora de entonces. Nos indispusieron ante miembros del segundo nivel, incumpliendo no sólo nuestro código, sino principios universales de convivencia y buenas costumbres. Nuestro único delito: “solicitar que se respete las indicaciones personales que el Maestro nos diera en su última visita y que nos reiteró por teléfono”.
Más grave aún fue que horas antes Julio Trujillo estuvo en mi casa, mi único pedido fue que llamáramos a nuestro Maestro, durante tres horas trató de convencerme para no llamarlo, entre otras cosas me preguntó “que haría cuando el Maestro muriera” (el Maestro gozaba de excelente salud). Al término de este tiempo me abrazó diciéndome: “llamemos al Maestro” y se retiró, fui tan inocente que no capté sus intenciones, nos mintió y traicionó nuestra amistad. Nos sobran adjetivos para calificar este acto, el más vil que hemos experimentado en esta existencia, nunca nos imaginamos que en la Asociación viviríamos tanta maldad. Lo único que nos mantuvo son las enseñanzas, los consejos y amor de nuestro Gurú. (Ver Carta a socias de segundo nivel, solo la señora Aída se disculpó, aceptando que fue sorprendida por Julio Trujillo)
• “Esa llamada no sirve”
Posteriormente logramos comunicarnos con el Maestro por vía telefónica, donde nos pidió bajar la cabeza (cosa que hicimos una vez más). Luego llegaron Walter Ruiz y Silvia Cóndor que faltaron premeditadamente a la convocatoria de llamada, al enterarse de nuestra comunicación, sin siquiera preguntar las indicaciones que diera el Maestro, Walter vociferó “esa llamada no sirve”, desconociendo una vez más la autoridad del Director Internacional.
Todavía no entendemos como algunas personas pueden llegar a niveles tan bajos por el protagonismo en un grupito. Si habláramos de la Presidencia de una Republica, la Presidencia del Congreso o la Gerencia General de una transnacional, podríamos encontrar talvez alguna explicación, pero este no es el caso.
• El Sabotaje y envío de anónimos
Es el caso de Julio, Felisa, Walter y Silvia, quienes hicieron todo lo posible para impedir la visita del Maestro a nuestro país, ya que ninguno de ellos era ni Presidente o Coordinador, buscaron enfrentar a las dos Juntas (Administrativa y de Ejecutivos), Julio Trujillo llegó al extremo de remitir un anónimo con una serie de falsedades, creando un conflicto donde no lo había, con el único propósito de desprestigiar la labor de la Presidenta y del Coordinador, como siempre no pensaron en la Obra ni en el resto de socios.
Finalmente, nuestro Gurú nos pudo visitarnos por última vez, gracias a la intervención de tres miembros de Segundo Nivel. El hecho de perjudicar, desprestigiar y destruir las gestiones de otros socios, son actitudes recurrentes en las citadas personas, las mismas que están debidamente documentadas. El remitir anónimos es uno de los actos más deplorables en nuestra sociedad.
Preguntamos: ¿Qué tipo de administración promueve y premia la remisión de anónimos?
• La inmoralidad
Un funcionario luego de citar a una señora a nuestro local para un rebirthing, se aprovechó de ella durante su trance, pasándole las manos en sus partes íntimas durante ese estado de semi inconsciencia, hasta que la señora reaccionó y se retiró. Luego vino el marido ajustar cuentas. Este sinvergüenza continúa como funcionario, oficiando, dictando conferencias y ocupando altos cargos.
Por otro lado, vemos que personas honorables son discriminadas, como cumpliéndose la “Ley de Afinidad” a cabalidad.
Preguntamos: ¿Qué tipo de agrupación mantiene y es dirigida por un violador potencial?
• El adulterio
Julio Trujillo, mientras seguía casado (y le decía a su esposa “para qué hacer los trámites de divorcio”), convivía con una socia de ADASEC, al mismo tiempo comenzó a enamorar a otra socia, las tres eran miembros de la asociación (ninguna de ellas es su actual esposa, a quien le tenemos todo el respeto y consideración). Esta situación la vivió durante años. A este funcionario le conocemos 5 mujeres sólo en la Asociación.
Preguntamos:¿Eso es ejemplo de enseñanza en la vida diaria?
• La ambición mediocre
En nuestro amargo recorrido de casi 20 años con estas personas, hemos visto escenas desagradables, tretas, arreglos para ocupar los cargos principales, al peor estilo de un partido político de quinta categoría, que “preferimos mantenernos al margen”, puesto no estábamos en la Asociación para esas cosas. Prueba de ello es que nunca ocupamos esos cargos, jamás solicitamos ni siquiera ser ejecutivos, fue luego de 10 años y a pedido expreso del Maestro que él nos nombró personalmente funcionarios. Si aceptamos por una vez el cargo de Coordinador (jamás de Presidente o Presidenta), fue por pedido público del Maestro, nunca lo vimos como un premio, sino como en respaldo a las cosas desagradables que habíamos pasado. El aceptar este nombramiento, nos trajo las peores experiencias, pues fuimos el centro de sabotajes y boicot de diversa índole, lo tomamos como un sacrificio u ofrenda a nuestro Gurú.
Damos testimonio que esta gente, por la ambición mediocre de ocupar ciertos cargos en esta organización, son capaces de llegar a los valores más bajos de la conducta humana.
• La ineptitud
ACECAP se creó en el año 1986 con 26 personas, en el año 1998 éramos sólo 9, no teníamos local, no había equipos, no existían Reglamentos, ni Programas de Instrucción, ni se realizaba difusión, ni Seminarios o Talleres o actividades de ninguna índole y la única Grey éramos tres personas. Durante todos esos años fueron 3 los socios (Julio, Walter y Silvia) que dirigieron la Asociación, cambiándose entre ellos los cargos. Ese fue el motivo que el año 1999 refundamos la Asociación de Perú como ADASEC, con cambios profundos en muchos aspectos, los citados socios fueron los grandes obstáculos para su desarrollo.
• La mitomanía
Silvia Cóndor un día 19, en una oración colectiva, por hacerse la interesante frente a los asistentes, mintió, inventando un testimonio con extraterrestres que nunca sucedió, porque estuvimos ahí. Luego en privado, se vio obligada a reconocer su mentira, el inventar testimonios por protagonismo, era un acto recurrente. La mentira patológica traspasó varios niveles, recibiendo una serie de quejas, convirtiéndose también en motivo de distanciamiento de varios socios.
• La hipocresía, como filosofía de vida
Si una facultad tuvimos que desarrollar durante nuestra convivencia con estas personas, fue la hipocresía. El hecho de disimular ante el público que todo estaba bien, que todos los funcionarios eran bellísimas personas, buenos amigos, cuando en verdad ocultábamos con sonrisas hechos de los más desagradables. Los últimos años nos abstuvimos de participar en el día de la amistad, porque ya no tolerábamos aparentar y menos dar testimonios falsos de amistad. No conocemos lugar donde se ha infringido tanto los valores de amistad y se practique tanto la hipocresía.
• La desobediencia y envidia
Cuando dimos nuestro enésimo paso al costado pidiendo licencia, debido a que Julio Trujillo se expresó de mi persona en forma inapropiada, a nuestras espaldas, frente a miembros de segundo nivel, en presencia de mi esposa, el Maestro dispuso a la coordinadora la confección de una carta, con copia a la Junta administrativa. Era una manera sabia de desagraviar a un socio que prestó importantes servicios a la asociación. El valor agregado era que esa carta debería ser leída en junta, algo que nunca sucedió, como muchas indicaciones que el Maestro hiciera en vida.
¿Qué hicimos nosotros?: Nos quedamos callados y con las críticas.
Luego Walter y Silvia, durante el curso de instructores, dieron a entender de una forma muy directa, que había solicitado la citada licencia porque tenía “envidia” por no haber sido nombrado como “instructor internacional” como ellos. El Maestro e Irmgard dispusieron que se aclare públicamente que ese no era un nombramiento, aclaración que también se dispuso en Junta de ejecutivos y que nunca sucedió. Así siempre han sido de desobedientes, ni por tratarse de una de las últimas indicaciones del Maestro en vida. Queremos aclarar que desde hace muchos años nos desempeñamos como catedráticos en varias escuelas de postgrado en las principales Universidades del país, modestia aparte no necesitamos ese tipo de nombramientos.
¿Qué hicimos? Nos quedamos callados y como envidiosos ante la gente.
• La Humildad y Mansedumbre mal entendidas
Nos cuestionamos abiertamente esos comportamientos humildad y mansedumbre mal entendidas, a Jesucristo ¿por qué lo asesinaron tan cruelmente en una cruz? ¿No fue porqué botó por la fuerza a los mercaderes del templo y les dijo públicamente a los fariseos “sois unos hipócritas”? entre mucha cosas. ¿Por que a nuestro Maestro lo metieron preso y lo deportaron, no fue por que se enfrentó aquella gente?. Recordamos nuestra última conversación con nuestro Gurú, fue en NY a pocos meses antes de su partida, le dijimos que habíamos leído su libro “El Juicio” y le dije: Maestro, usted les bajó la cabeza una vez a esa gente, porque escribe que la segunda vez sería masoquismo, permítame decirle que, en esto si que lo he superado, les hemos bajado muchas veces la cabeza a estos hermanos.
Como siempre no nos agradaban las cosas que veíamos con la designación de los cargos, en una oportunidad “falté intencionalmente a una reunión de ejecutivos” en que verían estas designaciones, pensando inocentemente que daría alguna lección, ya los reglamentos e indicaciones del Maestro estaban muy claros, ingenuamente me quedé tranquilo. Envié a mi esposita sin saber a una cueva de lobos, donde le dijeron una serie de cosas en la cual “se retiró llorando”, el motivo: Julio ya había conversado para que Walter sea Coordinador, Walter el año anterior había sido Coordinador por dos años seguidos.
Luego de nuestro reclamo por esta irregularidad, Julio convocó secretamente a la junta administrativa con hermanos de segundo nivel, a espaldas de la coordinadora y en nuestra ausencia, nos elaboró la carta más insolente que hemos recibido en nuestra existencia. Hablamos con nuestro Gurú y nos convocó a una llamada telefónica a todos los ejecutivos, Julio se presentó y “me agredió físicamente” impidiéndome que llamáramos a nuestro Maestro y yo querido hermano (a). “bajé la cabeza”.
Después de algunos años al ver a Julio Trujillo como gran misionero y a mi esposita y yo marginados, me cuestiono si hice lo correcto. Ahora aprendí que si unos sujetos le faltan el respeto a tu señora y a ti, los agravian públicamente, verbal y por escrito, simplemente los encaras, no llamas a ningún Maestro a que te solucione el problema, como hicimos.
Julio Trujillo como trató y usó a sus mujeres (le conocemos 5 sólo en la asociación) algún día responderá ante la ley, nosotros no vamos a juzgarlo por eso; pero a mi señora la va ha respetar, y le debe “disculpas públicas”.
• "Ellos no lo van hacer"
Cuando Irmgard nos preguntó que podía hacer para aliviar nuestro malestar, le contestamos muy simple: “hemos recibido una serie de agravios públicos, injustos e injustificados, y nunca un desagravio, más aún cuando se predican valores de humildad, pedir perdón, bajar la cabeza, acercarse, tratar de sanar, etc. La gente civilizada y decente rectifica sus errores, de la misma manera que nos han agraviado públicamente, pedimos que nos desagravien, al menos con las personas que estuvieron presentes en los hechos”.
Irmgard nos contestó:”Ellos (Julio, Walter, Silvia, Felisa) no lo van hacer”.
Sin embargo, nosotros muchas veces bajamos la cabeza y pedimos perdón -sin real motivo-, nos quedamos en silencio con una cantidad de maltratos (practicando la humildad mal entendida), pero “Ellos” no pueden tener un gesto de decencia.
Con fraternidad y sincero servicio a la verdad.
Alfredo y Milagros
Lo único necesario para el triunfo del mal, es que los buenos no hagan nada
Edmund Burke
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